Al estilo de las reinas


A veces se aprende de las reinas de belleza... aunque uno no lo crea.

lo último raro que me ha pasado es que he oído a muchos de mis compañeros quejarse de las clases. Hoy en particular, una pelirroja se quejaba frente del espejo del baño acerca de los ejercicios en posturas raras que la ponían a hacer en un clase de actuación .. pero ¿qué rayos esperaba la damita? Yo que había acabado de salir no podía de la risa, mientras ella decía que todos los de esa clase (me incluyo) éramos unos desadaptados sociales.

Sí, lo admito la clase es un poco extraña, tenemos ejercicios supremamente bizarros y que a veces llegan a ser un poco perturbadores pero este no fue el caso.Hoy debíamos contar un cuento con algún objeto que pudiéramos sentir relacionado a la historia, yo como buena niña aplicada....ehh, mejor no digo mentiras .

la verdad es que no hice la tarea; no me aprendí el cuento y no traje el objeto. Así que lo leí mi relato a la carrera y opté por decir que mi agenda de poemas y dibujos era mi objeto...
El cuento es que una compañera en trance teatral , empezó a contar una historia de una monja preciosísima que le pidió a un monje que le hiciera el amor... mientras ella entraba en tensión dramática yo no podía evitar darme cuenta que una desvergonzada tanga roja y gigante sobresalía de su ropa deportiva... yo muy seriecita trataba de contener la risa, pero era casi imposible cuando ella terminó su actuación ( aplaudible, por cierto) solo atiné a quedarme callada y desternillarme de la risa unos 2 minutos después.
Cuando mis compañeras sorprendidas empezaron a mirarme mal alguien en la clase preguntó ¡ que te pasa ah es que no respetas?
yo apenas dije, no no es eso ....
la increíble actriz en escena no me reprendió... sin embargo cuando el resto me preguntó que pasaba ... no me atreví a decirle que me reía por la manera en que mi compañera dramatizaba increíblemente mientras su tanga se empeñaba en opacarla...
Otra vez alguien dijo : ¿qué pasa?, ¿qué te da tanta risa?
a lo que en defensa propia solo atiné a contestar... olímpicamente al estilo de las reinas de belleza.
disculpe profe, es que cuando ella contaba el cuento sólo pude imaginarme a la madre Teresa de calcuta y al Papa.

PD: es la segunda vez que la epifanía de una pésima respuesta de reina me ha salvado .